¿Quién fue Rubén Figueroa Figueroa, el exgobernador de Guerrero al que homenajeó el Gobierno de Morena y fue repudiado? | MULTIMEDIA
Rubén Figueroa Figueroa nació en Huitzuco, Guerrero, el 9 de noviembre de 1908 y falleció en la Ciudad de México el 18 de marzo de 1991.
Ingeniero de formación, se integró al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y ocupó diversos cargos públicos, entre ellos el de Senador y finalmente gobernador constitucional del estado de Guerrero entre 1975 y 1981. Durante su carrera se consolidó como una figura regional poderosa y como un cacique político de influencia en la entidad y para su partido.
En 1933 se graduó de Ingeniero Topógrafo; en ese mismo año se inició en el servicio público, en la Comisión Local Agraria del estado, empleo que le permitió conocer los problemas de los campesinos.
Como político, fue diputado de la XXXVIII y XLVI legislaturas del H. Congreso de la Unión, y senador de la República de 1970 a 1974.
Imagen pública, apodo y represor durante la Guerra Sucia
En la memoria política de Guerrero se le recuerda por su estilo autoritario y por el apodo popular de “El Tigre de Huitzuco”, que reflejaba tanto su origen como la reputación de mano dura en el ejercicio del poder.
Ese estilo marcó su relación con movimientos sociales, estudiantes y líderes rurales durante su mandato en Guerrero.

El periodo en el que gobernó Figueroa Figueroa (1975 y 1981) coincide con una etapa marcada por la llamada Guerra Sucia en Guerrero —la represión estatal contra guerrillas, movimientos rurales y opositores— en la que existen múltiples relatos y análisis académicos que responsabilizan a autoridades estatales y agentes de seguridad por detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales.
Investigaciones y trabajos académicos que estudian la violencia política documentan cómo estructuras policiales y militares actuaron en coordinación con caciques regionales, generando un clima de impunidad que afectó a comunidades campesinas y organizaciones sociales.
Señalamientos y el problema de la impunidad
Como vocal ejecutivo de la Comisión del Río Balsas pretendió convencer al grupo encabezado por Lucio Cabañas Barrientos a fin de deponer su lucha. En su infructuoso intento fue secuestrado; permaneció cautivo en la sierra de la Costa Grande de Guerrero del 2 de junio al 8 de septiembre de 1974. Un secuestro muy cuestionado.

A Rubén Figueroa Figueroa se le ha asociado, en investigaciones (estudios) y trabajos periodísticos sobre la violencia política en Guerrero, con prácticas autoritarias y con decisiones gubernamentales que permitieron la actuación de grupos de seguridad involucrados en violaciones de derechos humanos.
Los nombres de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez están ligados a esa época oscura de Guerrero, en la parte más ruda de la represión en la Guerra Sucia.
Organizaciones y análisis sobre la región han vinculado a administraciones estatales de esa época con desapariciones y ejecuciones en las costas y en zonas rurales; muchas de estas denuncias han quedado marcadas por la falta de investigaciones judiciales plenas y por la impunidad estructural que reportan organismos internacionales.

Rubén Figueroa “simbolizó el caciquismo, el autoritarismo y la violencia de Estado durante uno de los periodos más oscuros de nuestra historia reciente”, acusó la Asamblea General y el Comité Coordinador de la Cátedra SUR “Cte. Lucio Cabañas Barrientos“, al condenar el homenaje por su 117 aniversario de natalicio.
La Comisión Nacional de Derechos Humanos señala que “están ampliamente documentados los actos de violencia política cometidos durante el gobierno del señor Rubén Figueroa Figueroa”.
Legado en el PRI, repudio en México
El legado de Rubén Figueroa Figueroa es controvertido: por un lado, figura como un actor central del aparato político regional del PRI en el último tercio del siglo XX; por otro, su gestión forma parte de la narrativa de represión y violaciones a derechos humanos que hoy sirven para analizar la deuda de México con la memoria y la justicia.
Estudios recientes sobre la Guerra Sucia en Guerrero y el reconocimiento de delitos del pasado han reavivado el interés por documentar y, en su caso, aclarar las responsabilidades de autoridades estatales de ese periodo.

