Obispos lamentan asesinato del Padre Bertoldo y que “sea cada vez más común que se atente contra la vida” en Guerrero
En un comunicado a propósito del asesinato del Padre Bertoldo Pantaleón Estrada, hallado muerto este lunes sobre la carretera federal México-Acapulco, el Arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González y los obispos Joel Ocampo Gorostieta, de Ciudad Altamirano; José de Jesús González Hernández, de Chilpancingo-Chilapa; y Dagoberto Sosa Arriaga, de Tlapa; lamentaron que “sea cada vez más común que se atente contra la vida” en Guerrero.
En el mensaje conjunto emitido esta noche, luego de que por la mañana se pidió dar con el paradero del Párroco Bertoldo, desaparecido desde el 4 de octubre, y posteriormente se confirmó su deceso al hallar su cuerpo entre las poblaciones de Zumpango y Mezcala, municipio de Eduardo Neri; los jerarcas católicos en Guerrero se pronunciaron en un mensaje dirigido a “las comunidades diocesanas y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad”.
Es lamentable que se esté perdiendo el sentido de lo sagrado y sea cada vez más común que se atente contra la vida y la dignidad que Dios concede a toda persona y a todo bautizado, en especial a los sacerdotes que representan a su Hijo en las comunidades creyentes
Consuelo a todos los afectados por la ola de violencia
Ante el asesinato del Pbro. Bertoldo Pantaleón Estrada, señalaron, “los Obispos de esta Provincia Eclesiástica ofrecemos nuestro consuelo y nuestra solidaridad a sus familiares, a los fieles de la parroquia de San Cristóbal de Mezcala, a la cual pastoreaba; a sus amigos que hoy lloran esta pérdida y a todas las personas que han sido afectadas por esta ola de violencia, ante la cual sólo la fe nos podrá mantener en pie”.
En el comunicado titulado “Provincia Eclesiástica de Acapulco. Mensaje de los Obispos ante el asesinato del Pbro. Bertoldo Pantaleón”, se animó a todos a seguir defendiendo el don de la vida y del sacerdocio.
Porque cuando uno es afectado por la violencia se resiente la red de relaciones que nos sostiene como personas y como sociedad. Que Dios escuche el clamor de la sangre de sus hijos derramada injustamente en el suelo de nuestro estado, aleje de nosotros la maldición que la violencia atrae a donde se le deja imperar (cf. Gn 4,10-11) y ablande la conciencia de quienes promueven la destrucción y la muerte.
El documento aparece con las rúbricas de Monseñor Leopoldo González González, Arzobispo de Acapulco; Monseñor Joel Ocampo Gorostieta, Obispo de Ciudad Altamirano; Monseñor José de Jesús González Hernández, Obispo de Chilpancingo-Chilapa y del Obispo de Tlapa, Monseñor Dagoberto Sosa Arriaga.


