Captan a vendedores en NASCAR CDMX sirviendo cerveza adulterada con agua sucia
El Autódromo Hermanos Rodríguez se convirtió en el epicentro del automovilismo al recibir la NASCAR Cup Series, un evento que reunió a miles de fanáticos durante tres días en la Ciudad de México.
La emoción fue máxima con la victoria del piloto mexicano Daniel Suárez en la categoría NASCAR Xfinity, al coronarse en la carrera Chilango 150, encendiendo los ánimos del público local.
Sin embargo, lo que debía ser una jornada de pura adrenalina se vio manchada por un escándalo sanitario que rápidamente se volvió viral. En redes sociales como X y TikTok circuló un video que muestra a vendedores adulterando cerveza con lo que parece ser agua sucia proveniente de las hieleras, antes de servirla al público.
Las imágenes provocaron indignación: en ellas se observa cómo los vasos son rellenados con un líquido turbio, supuestamente mezclado con restos de hielo derretido, latas usadas y basura. Esta situación no solo empañó la celebración, sino que encendió alarmas por los riesgos a la salud, como infecciones, intoxicaciones o enfermedades gastrointestinales.
Aunque la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) tiene lineamientos para garantizar la higiene en eventos públicos, la supervisión en tiempo real sigue siendo limitada, lo que permite que ocurran irregularidades como esta. La falta de control genera un ambiente propicio para este tipo de prácticas.
Este no es un hecho aislado. En junio de 2023, una vendedora fue captada diluyendo cerveza en el Estadio Alfredo Harp Helú durante un juego de los Diablos Rojos del México. También se reportó un caso similar en marzo de 2016 en el Estadio Fray Nano, durante un encuentro de las Grandes Ligas entre los San Diego Padres y los Houston Astros.
Otro incidente ocurrió en agosto de 2019 en el Estadio Azteca, donde un aficionado grabó a un vendedor mientras mezclaba cerveza con agua para incrementar sus ganancias. Estas denuncias han sido constantes, revelando una práctica común que afecta directamente al consumidor.
Más allá del fraude económico que implica pagar por un producto adulterado, estos actos ponen en entredicho la seguridad y ética en la venta de alimentos y bebidas en eventos masivos. Ante esta situación, los organizadores deben asumir su responsabilidad con controles más rigurosos, para garantizar tanto el bienestar como el respeto al público asistente.

